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Baja vision

El objetivo principal de los tratamientos para personas con baja visión es que los pacientes vuelvan a realizar actividades en visión próxima, sobre todo la lectura, y mejorar así su calidad de vida. Para ello, los especialistas suelen diseñar programas de entrenamiento específico cuyo éxito no sólo depende de las variables físicas si no también de factores psicológicos y sociales.

Como detalla a DiCYT Begoña Coco, investigadora del área de Rehabilitación Visual del Instituto de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) de Valladolid, diversos estudios han analizado las repercusiones de la baja visión en el estado emocional del paciente, con una mayor prevalencia de depresión, déficits cognitivos o trastornos de ansiedad, lo que provoca en estas personas “una sensación de inseguridad y un mayor aislamiento social”.

Por otro lado, es sabido que “la cantidad y la calidad de las redes sociales que el paciente posee son cruciales como elemento predictor de una mejor adaptación y autopercepción de su estado general de salud y bienestar”.

Hasta el momento, añade, todas estas variables se han estudiado de manera independiente y no relacionada con el impacto que tienen sobre el paciente a la hora de que el programa de entrenamiento se desarrolle con éxito. En su tesis doctoral, que ha sido presentada recientemente, la investigadora ha trabajado con la hipótesis de que en pacientes con defectos de campo visual central, concretamente, es posible identificar mediante exploraciones psicofísicas aquellos en los que el entrenamiento puede mejorar significativamente su visión, en contraposición de aquellos en los que probablemente fracasará, lo que influirá en la mejora de la calidad de vida de los primeros y reducirá los trastornos psicológicos ocasionados por el fracaso.

Entrenamiento para la lectura

En este sentido, se ha planificado un programa de entrenamiento en lectura estandarizado y específico con textos de diferentes características. Tras realizar la exploración física y prescribir los métodos ópticos apropiados, se ha trabajado en la adaptación de los pacientes a estas herramientas, con entrenamiento tanto en la consulta como en el hogar. Asimismo, antes y después del entrenamiento se han realizado test validados de calidad de vida, ansiedad y depresión, con el fin de comprobar el estado del paciente antes y después del programa.

La investigadora ha concluido que “es posible construir reglas predictivas basadas en factores relacionados con la función visual y con el estado psicológico para predecir el éxito de los programas de entrenamiento en lectura individualizados, como herramienta clínica para evitar el fracaso y la frustración de los futuros usuarios y ofrecer una atención más integral”. Sin embargo, subraya, será necesario realizar “un estudio multicéntrico para aumentar la muestra y verificar la eficacia real de este tipo de entrenamiento”, dado que la mejora obtenida ha sido muy grande.

 

Fuente DICYT
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